Lo que hoy parece un obstáculo enorme puede haber cambiado cuando llegue el examen. Incluso puede terminar enseñándote algo que ahora todavía no alcanzas a ver. Por esto es importante no tomar decisiones definitivas desde un momento de agobio. Toma perspectiva, analiza qué está ocurriendo y haz los ajustes necesarios, pero no confundas una mala etapa con el final del camino.
Cuando comenzaste esta oposición, asumiste una responsabilidad contigo. Trabajar por un futuro con más estabilidad, más tranquilidad y más capacidad para decidir sobre tu vida. Ese compromiso sigue teniendo valor, también en los días en los que cuesta más recordarlo.
Céntrate en lo que depende de ti. Nadie puede estudiar, organizarse ni mantener la constancia en tu lugar, pero tampoco tienes que resolverlo todo de golpe. Haz el trabajo que toca hoy, pide ayuda cuando la necesites y no gastes energía buscando culpables.
Opositar exige valentía, pero también perspectiva, responsabilidad y constancia. No dejes que un momento difícil tenga más fuerza que todos los motivos que te hicieron empezar.
¡Buen estudio!



