También tuve dudas

Como muchas personas que han elegido este camino, yo también pasé noches en vela, Navidades entre apuntes y etapas enteras sintiendo que no avanzaba. Hubo momentos en los que me costaba concentrarme, en los que dudaba de mí mismo y no sabía hasta dónde me llevaría todo aquel esfuerzo.

Opositar ya es exigente de por sí. Cuando además se suman problemas personales, incertidumbre o un entorno que no siempre comprende lo que estás haciendo, continuar puede hacerse todavía más difícil. Yo también pensé muchas veces que quizá no lo conseguiría.

Con el tiempo entendí algo importante, y es que una mala etapa, un suspenso o una convocatoria que no sale como esperabas no deciden por sí solos el final. Lo que realmente marca la diferencia es seguir, corregir, aprender y volver a intentarlo.

Hoy puedo decir que he superado varias oposiciones. Por eso no te hablo desde la teoría, sino desde haber conocido también el cansancio, las dudas y la sensación de no avanzar.
Si pudiera desearte algo, sería que algún día mires atrás y comprendas que todo este esfuerzo tuvo sentido. No porque el camino sea fácil ni porque nada esté garantizado, sino porque mientras sigas trabajando, tu objetivo continúa siendo posible.

¡Buen estudio!

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